Llega el frío, los días húmedos y las lluvias y comienzan los catarros y resfriados, especialmente en los niños. Generalmente los padres no sabemos qué hacer, especialmente si son pequeños o si es nuestro primer hijo.
Solemos alarmarnos demasiado, pensando que si no llevamos a nuestro niño inmediatamente al pediatra, este simple catarro podría derivar en algo peor.