…me dijo mi hija antes de terminar la conversación. Esta mujercita, madre de una niña de 12 y de un varón de 15, me dejó muda. No supe qué contestar. Y por supuesto, me quedé pensando. Para empezar me pregunté quién le habría enseñado tan contundentes y sabias palabras. También me pregunté si me las estaba diciendo a mí, o se las estaba diciendo a ella misma en relación con sus propios hijos.
